«Como agua para chocolate» de Laura Esquivel

Ficha técnica

Recuerdo que hace algunos años vi la película de “Como agua para chocolate” y la palabra que mejor la describió fue apasionante, y debo decir que el libro tiene la misma esencia.

Este libro fue un regalo, hace mucho que quería leer esta novela de Laura Esquivel, una novela que le ha dado vuelta al mundo como ningún otro libro escrito por una autora mexicana. Es un libro pequeño, 262 páginas en su edición de bolsillo; la portada simple, bonita y el rosa mexicano me parece que es un detalle de identidad. Me daba curiosidad a qué se refería la estructura que describe el título de la novela: “Como agua para chocolate: Novela en doce entregas con recetas, amores y remedios caseros”.

Doce capítulos, doce recetas que nos cuentan la historia de Tita, la hija menor de Mamá Elena y que estaba destinada a cuidar de su mamá hasta que ésta muriera. Tita creció en la cocina, un lugar que fue su escape ya que es aquí donde sus emociones se desbordan a través de sus platillos.

Pedro y Tita están enamorados y se quieren casar, pero después de contarle el destino de Tita, Mamá Elena le propone casarse con otra de sus hijas, Rosaura; Pedro acepta porque ve que es la única manera de estar cerca de la mujer que verdaderamente ama.

Las doce recetas son preparadas en momentos importantes de la vida de Tita, contándonos los amores y desamores que vivirá, además de conocer más sobre las recetas de cocina y remedios caseros de la cultura mexicana.

Este libro me enganchó desde la primera página. A pesar de ser una lectora lenta, recuerdo que el día que empecé a leerlo leí 4 capítulos, y si no seguí fue justamente porque sabía que era un libro corto y lo terminaría pronto. Pero quería disfrutarlo. Ha sido uno de esos libros que no quisiera que acabara.

Una lectura ligera pero muy adecuada para la historia que nos cuenta Laura Esquivel. Es la primera novela que leo de ella y verdaderamente quedé encantada con su manera del uso del lenguaje. El diálogo y la interacción general entre los personajes son muy directos, pero cuando describe las emociones y sentimientos de cada uno de ellos logras empatizar con todos los personajes, incluso con Mamá Elena, el personaje más conflictivo de la novela. Aunque debo confesar que Pedro y Rosaura me desesperaron un poco.

Tita fue mi personaje favorito. Es una mujer fuerte, determinada y no se deja de nadie, ni siquiera de su madre. Realmente su actitud era rebelde para la época en la que se desarrolla la historia, plena Revolución Mexicana. Pero lo mejor de Tita, es que a pesar de todo lo que desea, vela siempre por el bienestar de las personas que quiere. Quien nos cuenta la historia es la sobrina nieta de Tita, quien ha heredado su amor por la cocina.

Tal vez la historia sea un poco predecible, a excepción del capítulo final, que al principio puede ser un poco confuso. Realmente no recuerdo la película, por lo que el final fue una grata sorpresa.

Lo que no me gustó del libro fue que me haya durado tan poco (y eso que lo leí con calma) y me hayan quitado a un personaje que me encantaba antes de tiempo. Pero lo que más me gustó fueron las recetas. Fue maravilloso leer sobre recetas que son dignos representantes de la gastronomía mexicana y justifican el porqué en 2010 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Agradezco a Laura Esquivel por regalarnos esta novela y ayudar a dar a conocer la cocina mexicana al mundo. Les recomiendo mucho este podcast para conocer más al respecto de la gastronomía y la literatura. También, para quienes quieran aprender sobre recetas tradicionales, les recomiendo este canal de YouTube, que está teniendo un gran impacto en las redes sociales.

Disfruté mucho leer esta novela y creo que es muy adecuada para quienes inician en la lectura, y aún más recomendable para quienes quieren conocer sobre la cultura mexicana desde un punto de vista tan maravilloso como lo es su gastronomía.

Esta novela nos regala una apasionante historia de amor y desamor, y nos regala momentos que nos pueden ayudar a entender y darle nombre a lo que sentimos cuando alguna de estas dos sensaciones nos invade. El alma humana es muy vulnerable a estos sentimientos, pero al final nadie muere de desamor, más bien, el amor siempre encuentra su camino a nosotros.

Frases favoritas

“Por tanto, desde ese día, Tita se mudó a la cocina y entre atoles y tés creció de lo más sana y rozagante.”

“Para ella reír era una manera de llorar.”

“Al verlas ahora libres de las órdenes de su madre no sabía qué pedirles que hicieran, nunca lo había decidido por sí misma.”

“Desde un principio se estableció entre ellas una comunicación que iba más allá de las palabras.”

“[…] todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada […] Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma.”

“Y juró ante su tumba que ella nunca renunciaría al amor, pasara lo que pasara.”

“Ah, y le sugiero que para la próxima vez que se enamore, ¡no sea tan cobarde!”

“-Tita, no me importa lo que hiciste, hay acciones en la vida a las que no hay que darles tanta importancia, si éstas no modifican lo esencial.”

“Se dejó ir a su encuentro y ambos se fundieron en un largo abrazo, y experimentando nuevamente un clímax amoroso partieron juntos hacia el edén perdido.”

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